| Cinco instalaciones y un libro: Pipilotti
Rist de visita en el Reina Sofía
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Si
la imagen se ha entronizado en el poder desde hace ya varias
décadas, agudizando su presencia en las mentes de los
espectadores actuales, bien podríamos decir que la reina
de las narraciones visuales de hoy es Pipilotti Rist (Rhental,
Suiza, 1962). La obra de Rist, poética, lúdica
y profundamente contemporánea, se pronuncia por una mezcla
donde se trastocan los sentidos de espacio y temporalidad.
Pipilotti Rist: Pornografía,
1992
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Desde la secuencia de imágenes
(intermitentemente psicodélicas y pop) hasta la utilización
de las propias fallas de las grabaciones en video, las imágenes
de la autora son un licuado de instantáneas de un universo
onírico, emparentado con transparencias del subconsciente
y construido bajo la regla de la libre asociación. Como
fragmentos de textura, los videos de Rist también unen
los sentidos de la percepción al colocar sus videos de
diversas maneras en habitaciones para que la gente se siente
en sillones agigantados o se acueste en el suelo para verlos
y escucharlos (sus principios artísticos fueron en una
banda de rock, de ahí la importancia de la música
en su obra). Los elementos de Rist no sólo son la saturación
de colores en sus videos tirando hacia los azules eléctricos
y los rojos- o el humor o su obsesión por el cuerpo femenino
-casi siempre ella misma- sino también las posibilidades
que el entorno provoca sobre el espectador.
Rist juega y manipula las atmósferas
exteriores, participa del principio de como es adentro
debe ser afuera y coloca al espectador en un espacio donde
su entorno corporal es afectado no nada más por lo que
mira sino por lo que le rodea: los montajes a veces pueden obligar
a estar medio acostado, en otras sentado; lo que se escucha,
canciones del billboard de los ochenta intervenidas con gritos
o sonidos guturales dan un contexto entre retro y de avanzada.
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Pipilotti Rist: Juntando manos, 2001
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Pipilotti Rist: ¿Fué Jesús
una mujer?, 2001
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Pipilotti Rist: Yo
seré como tú, 2001
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En su primera gran retrospectiva titulada
Apricots along the street en el Centro de Arte Reina Sofia, se
presentan cinco de sus más representativas piezas: Ever
is over all, 1992; Sip my ocean, 1996; I
couldn´t agree with you more, 1999; Blauer Leibesbrief
(Blue bodily letter), 1992/99 y Das Zimmer (The room),
1994/2000. De igual manera, y como sexta pieza, se editó
un libro de artista en el que se presenta un registro gráfico
de la iconografía de la autora. De las cinco piezas resaltan
-y resumen el trabajo de Rist- dos: Sip my ocean y
Das zimmer (The room).
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Pipilotti Rist: Pornografía, 1992.
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En la primera de ellas, consistente en dos proyecciones reflejadas
en una de las esquinas de la sala, se presenta un video que se
encuentra grabado con un lente ojo de pez y casi de
manera total bajo el agua. Piezas de la vida cotidiana como teteras,
tazas, platos, vasos, entre otros, van cayendo suavemente entre
el vaivén de las aguas, mientras tanto la artista, a manera
de mujer acuática, nos mira y se desplaza entre algas y
arrecifes de coral. Los objetos se hunden y la artista se mantiene,
nada rompe la sensación de acuosa felicidad. Mientras tanto
se escucha Wicked games de Chris Isaac con intervenciones
de la voz de Rist. Puro derroche de placer marítimo, visiones
caleidoscópicas del amor contemporáneo. En la segunda
pieza The room, el espectador se vuelve un ente interactivo.
Montado como un cuarto de estar, el espacio alberga dos sillones
rojos a escala monumental, en una de las esquinas una lámpara
gigante apenas brinda una velada iluminación.
En contraste con la inmensidad de escala de esta pieza, en otra
esquina se encuentra una televisión apenas de mediano formato,
el espectador, después de sentarse trabajosamente en alguno
de los sillones, se encuentra con un cambiador de canales, ad
hoc al tamaño del cuarto, del Pipilotti Channel.
Constituido por 14 canales que presentan 5 videos y 9 fragmentos
de instalaciones de la artista, el canal hace guiños con
los mecanismos audiovisuales de la televisión abierta,
de los video musicales (MTV) y de la iconografía de la
generación nacida entre finales de los sesenta y principios
de los setenta. Cuerpos desnudos en fragmentos, horizontes de
montaña, estallidos de colores y texturas, música,
memoria de lo cotidiano, recuerdos de la experiencia vital, de
lo fugaz y una mirada acerca de la caducidad de los eventos dan
materialidad a las narraciones visuales de Rist.
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Pipilotti Rist: ¿Con cuál
parte de tu cuerpo te comienzas a bañar?, 2001
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Pipilotti Rist: Envía esta imágen a tu
mamá por fax y dile hola, 2001
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Pipilotti Rist: Rasca-huele, 2001 |
Pipilotti Rist ha tomado elementos y esencias rítmicas
de la estética de los videoclips actualizando el discurso
implícito en ellos y dándoles una visión
inquietante, llena de paradojas, de ideas poéticas y, sobre
todo, cargada de detonadores de sensaciones encontradas. Partiendo
de un discurso muy personal -su obra gira básicamente en
torno a ella misma- su mirada es capaz de abrirse a los demás
porque establece un punto de diálogo a partir de la identificación
y las similitudes de un código visual que parte de los
medios masivos y da una vuelta de tuerca a partir del uso que
hace Rist de éste. La obra de Rist es rica y compleja,
aunque se piense que es hija de la sencillez, como ella misma
dice sus videos son como pinturas que se mueven detrás
del cristal.
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Pipilotti Rist: Pornografía, 1992.
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