Cinco instalaciones y un libro: Pipilotti Rist de visita en el Reina Sofía

Pipilotti RistPipilotti Rist: Envía esta imágen a tu mamá por fax y dile hola, 2001.

Pipilotti RistPipilotti Rist: Rasca-huele, 2001.

Pipilotti RistPipilotti Rist: ¿Con cuál
parte de tu cuerpo te comienzas a bañar?
, 2001.

Rocío Cerón

Pipilotti Rist Pipilotti Rist: Pornografía, 1992.

Si la imagen se ha entronizado en el poder desde hace ya varias décadas, agudizando su presencia en las mentes de los espectadores actuales, bien podríamos decir que la reina de las narraciones visuales de hoy es Pipilotti Rist (Rhental, Suiza, 1962). La obra de Rist, poética, lúdica y profundamente contemporánea, se pronuncia por una mezcla donde se trastocan los sentidos de espacio y temporalidad.

Desde la secuencia de imágenes (intermitentemente psicodélicas y pop) hasta la utilización de las propias fallas de las grabaciones en video, las imágenes de la autora son un licuado de instantáneas de un universo onírico, emparentado con transparencias del subconsciente y construido bajo la regla de la libre asociación. Como fragmentos de textura, los videos de Rist también unen los sentidos de la percepción al colocar sus videos de diversas maneras en habitaciones para que la gente se siente en sillones agigantados o se acueste en el suelo para verlos y escucharlos (sus principios artísticos fueron en una banda de rock, de ahí la importancia de la música en su obra). Los elementos de Rist no sólo son la saturación de colores en sus videos –tirando hacia los azules eléctricos y los rojos- o el humor o su obsesión por el cuerpo femenino -casi siempre ella misma- sino también las posibilidades que el entorno provoca sobre el espectador.

Rist juega y manipula las atmósferas exteriores, participa del principio de “como es adentro debe ser afuera” y coloca al espectador en un espacio donde su entorno corporal es afectado no nada más por lo que mira sino por lo que le rodea: los montajes a veces pueden obligar a estar medio acostado, en otras sentado; lo que se escucha, canciones del billboard de los ochenta intervenidas con gritos o sonidos guturales dan un contexto entre retro y de avanzada.

Pipilotti RistPipilotti Rist: Juntando
manos
, 2001.

Pipilotti RistPipilotti Rist: ¿Fué Jesús una
mujer?
, 2001.
Pipilotti RistPipilotti Rist: ¿Con cuál parte
de tu cuerpo te comienzas a
bañar?
, 2001.

En su primera gran retrospectiva titulada Apricots along the street en el Centro de Arte Reina Sofia, se presentan cinco de sus más representativas piezas: “Ever is over all”, 1992; “Sip my ocean”, 1996; “I couldn´t agree with you more”, 1999; “Blauer Leibesbrief (Blue bodily letter)”, 1992/99 y “Das Zimmer (The room)”, 1994/2000. De igual manera, y como sexta pieza, se editó un libro de artista en el que se presenta un registro gráfico de la iconografía de la autora. De las cinco piezas resaltan -y resumen el trabajo de Rist- dos: “Sip my ocean” y “Das zimmer (The room)”.

Pipilotti RistPipilotti Rist: Pornografía, 1992.

En la primera de ellas, consistente en dos proyecciones reflejadas en una de las esquinas de la sala, se presenta un video que se encuentra grabado con un lente “ojo de pez” y casi de manera total bajo el agua. Piezas de la vida cotidiana como teteras, tazas, platos, vasos, entre otros, van cayendo suavemente entre el vaivén de las aguas, mientras tanto la artista, a manera de mujer acuática, nos mira y se desplaza entre algas y arrecifes de coral. Los objetos se hunden y la artista se mantiene, nada rompe la sensación de acuosa felicidad. Mientras tanto se escucha “Wicked games” de Chris Isaac con intervenciones de la voz de Rist. Puro derroche de placer marítimo, visiones caleidoscópicas del amor contemporáneo. En la segunda pieza “The room”, el espectador se vuelve un ente interactivo. Montado como un cuarto de estar, el espacio alberga dos sillones rojos a escala monumental, en una de las esquinas una lámpara gigante apenas brinda una velada iluminación.

En contraste con la inmensidad de escala de esta pieza, en otra esquina se encuentra una televisión apenas de mediano formato, el espectador, después de sentarse trabajosamente en alguno de los sillones, se encuentra con un cambiador de canales, ad hoc al tamaño del cuarto, del “Pipilotti Channel”. Constituido por 14 canales que presentan 5 videos y 9 fragmentos de instalaciones de la artista, el canal hace guiños con los mecanismos audiovisuales de la televisión abierta, de los video musicales (MTV) y de la iconografía de la generación nacida entre finales de los sesenta y principios de los setenta. Cuerpos desnudos en fragmentos, horizontes de montaña, estallidos de colores y texturas, música, memoria de lo cotidiano, recuerdos de la experiencia vital, de lo fugaz y una mirada acerca de la caducidad de los eventos dan materialidad a las narraciones visuales de Rist.

Pipilotti Rist ha tomado elementos y esencias rítmicas de la estética de los videoclips actualizando el discurso implícito en ellos y dándoles una visión inquietante, llena de paradojas, de ideas poéticas y, sobre todo, cargada de detonadores de sensaciones encontradas. Partiendo de un discurso muy personal -su obra gira básicamente en torno a ella misma- su mirada es capaz de abrirse a los demás porque establece un punto de diálogo a partir de la identificación y las similitudes de un código visual que parte de los medios masivos y da una vuelta de tuerca a partir del uso que hace Rist de éste. La obra de Rist es rica y compleja, aunque se piense que es hija de la sencillez, como ella misma dice sus videos son “como pinturas que se mueven detrás del cristal”.

Pipilotti RistPipilotti Rist: Pornografía, 1992. Pipilotti RistPipilotti Rist: Yo seré como tú, 2001.

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Fecha de publicación: 20.12.2001