Alberto Meillón: creador
de una pasado imaginario
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Recuerdo que en mi infancia, los
animales fantásticos, los monstruos y seres extraños,
en lugar de provocarme pesadillas o parecerme aterradores
eran motivo de fascinación y atención
profunda. Me entretenía horas en el jardín
persiguiendo insectos, arañas y cuanto bichito
me encontraba; los desmembraba con cuidado, analizaba
detenidamente cada una de sus partes y utilizaba todas
mis habilidades creativas para ingeniar nuevas formas
de torturar y despedazar a aquellos infelices e inocentes
animalitos.
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No se trataba de un acto terrorista, ni que
yo tuviera un instinto asesino en potencia, era simplemente
una obsesión de reconocer y retener formas y colores
exóticos y extraños. La imaginación se
alimenta de la realidad, es un proceso de retención
de lo ausente, es una forma de recuperar una experiencia.
Las representaciones imaginarias, recrean figuras que se han
retenido en la memoria, las transforma y las devuelve al mundo
convertidas en algo diferente. Este proceso nos permite asimilar
las imágenes que percibimos en el mundo real para,
posteriormente, transformarlas y crear algo nuevo, inexistente
o fantástico. |

Saltanubes
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Hipocicada
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 Libéluna |
Esto es exactamente lo que hace
el artista tapatío Alberto Meillón con sus fósiles
imaginarios.
Utilizando materiales orgánicos como restos
de huesos, pedazos de madera o partes de insectos (puedo entender
perfectamente cómo es que le quitó las alas a una
libélula sin que se dañaran ni tantito) inventa
sus propios animales ancestrales, seres fantásticos que
bien podrían haber existido en tiempos remotísimos.
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Alberto Meillón, paleontólogo,
colector de rarezas e inventor, también destaca por su
imaginación narrativa y poética. Cada una de sus
obras está acompañada de un texto que, de manera
metafórica, les da vida a estas criaturas. Estos textos,
me hicieron recordar aquellos bestiarios medievales que hablaban
de dragones, unicornios y leones gigantescos, donde lo último
que importaba era comprobar la autenticidad zoológica
de estos animales, más bien, la importancia radicaba
en las propiedades y características extraordinarias
de estas bestias. Serpientes que escupían fuego o dragones
que custodiaban castillos con doncellas virginales. Estas alegorías
nos llevan más allá de la descripción pura
de los animales y recrean historias alrededor de ellos. Esto
los convertía en seres reales, seres vivos que habitaban
el mundo, ya no de lo imaginario, sino el mundo real. De esta
misma manera, no es difícil imaginar, al ver a la Libéluna
de Meillón, a una criatura atrapada por las fauces de
la luna, o el Protosonar que es una especie siempre
encaramada en árboles mutantes apoyados en las alas silenciosas.
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Pinzainjerta
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Ranarraya
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Ido Sirenio
Falsa criatura indómita, sólida
como un cráter lunático
Vivió una vida robada, en tiempos que ya no volverán
Indiferentes a toda pétrea posnáusea trepó
paradojas
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Ido Sirenio |
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En las escarpadas
sombras de lo fortuito.El ingenio, la imaginación o la
capacidad creativa del ser humano no necesariamente es más
poderosa que la naturaleza, sin embargo, la diferencia, la distinción
mágica entre el ser imaginario y el real es la historia
que lo acompaña, las propiedades atribuidas y sus capacidades
extraordinarias. Tierras pobladas de Vampínulos, donde
sobrevuelan unos Estravagarius acompañados de unos cuantos
Saltanubes. Fieras que comen muertos, que deambulan libres por
espacios inhabitados, que mastican y devoran almas o espíritus
que yacen escondidos, son algunas de las imágenes recreadas
con propiedades asignadas para representar fantasías, inclinaciones
imaginarias o místicas como éstas:
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Kandinskysaurio
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Esternóntosaurio
Fue de lo invisible, apareció
a la deriva
Fantasmalmente sumido en muchas partes del grafito
Atraído por sedimentos inéditos, en los mantos del
disparate
Se volvió indicio, quintaesencia del absurdo
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Esternóntosaurio |
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El trabajo que expone Alberto Meillón
en el Centro Cultural de Mérida se compone de once criaturas
de hueso, cinco insectos de madera y diez polvografías,
vale la pena hacer este breve, pero sustancioso viaje a un pasado
imaginario.

Hormigodonta
Fósiles
de Jardín
Exposición de paleontología
fantástica
Centro Cultural de Mérida
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