YES, una película de Sally Potter

Gabriela Galindo

 

Nobody warned me, nobody said
That losing love is like being dead...
Or deaf and dumb and blind and strangled....
How could you? In our house?

 

 

 

 

 

 

Son contadas las ocasiones en que uno sale de la sala de cine con la sensación de completa satisfacción. La película "Yes" escrita y dirigida por Sally Potter fue una de esas sorpresas de encantamiento y deleite.

La cinta, con referentes shakespireanos, cuenta la historia de un romance apasionado entre una mujer de origen irlandés, educada en los Estados Unidos y un musulmán proveniente de Líbano. Ella, una mujer atrapada en un matrimonio infeliz y corrompido, él un inmigrante que vive el rechazo, la discriminación y la soledad, se envuelven en una relación de amor prohibido. La relación ilícita, los conflictos de lenguaje, culturales, religiosos y políticos son los que llevarán a los personajes a cuestionar y reflexionar sobre sus propias contradicciones.

Pero visto así, parecería que esta película no presenta un modelo que no hayamos visto antes. El encantamiento particular de “Yes” comienza con el guión, narrada completamente en verso –decasílabos de diez sílabas por verso(1)– donde la musicalidad de los diálogos y la voz, son el principal elemento que adentrará al espectador en un ambiente ligero, casi silencioso, de reflexión íntima. Los diálogos se combinan con monólogos interiores y ambos se confunden en una realidad llena de misterios personales, que cargamos cotidianamente y que raras veces exteriorizamos. Con una perfecta ambientación musical (con la selección y arreglos de la propia Sally Potter y Fred Frith), cada composición nos ambienta dentro de una parte de estos “mundos” que se confrontan, desde los interiores clásicos de una casa típicamente inglesa, hasta las imágenes de la devastada ciudad de Beirut y la tropicalidad de La Habana, o bien esa mezcla de oriente y occidente donde vemos por una parte al esposo en un trance “rocanrrolero” con la música de Clapton y por otro lado, el amante baila para ella, una danza tradicional de su país.

Sally Potter comenzó a escribir el guión en los días posteriores a los ataques del 11 de Septiembre, con la urgencia de mostrar lo que un director de cine podría decir sobre el amor y el miedo. Con la participación de escritores como John Berger y Pankaj Mishra, Potter arma el argumento que guiará la película: el encuentro de los que se convertirán en amantes, pero esta historia se acompaña de varios sub-argumentos complementarios, como la historia del esposo, un político inglés traidor y traicionado, la ahijada, una adolescente obsesionada con la belleza y la fama, la Tía moribunda quién educó a la esposa y los ayudantes de cocina de un restaurante, que permanentemente luchan por destacar su lugar en un mundo obscuro con un futuro sin alternativas.

Potter muestra que la guerra es un asunto que está invadiendo nuestra vida y nuestras relaciones personales; en batalla constante, vemos como las diferencias culturales, políticas y religiosas se entremezclan con los amores, odios y pasiones que sentimos por los que nos rodean. Nos vemos involucrados en "pequeñas guerras personales" contra ellos, contra los que más queremos, los que más odiamos, e incluso hasta con los que nos son indiferentes.

Y así, mientras el guión conduce al espectador con elocuencia y ritmo por los contrastes de la carga sexual confrontada con las diferencias raciales y religiosas, los escenarios son también manipulados con una estética visual delicada y cuidadosamente seleccionada. Ella vive en un mundo blanco, trabaja en un espacio de total higiene, rodeada de la transparencia del cristal y la brillantez del metal; mientras que Él, cubierto por un mandil manchado, trabaja en un lugar ruidoso y caótico, y su casa es una habitación llena de colores, cargada de un ambiente confortable y cálido donde puede sentirse el olor de las especias. El color en cada escena, va evocando en perfecta armonía con la historia, sensaciones de fragilidad, frescura, pasión y dureza.

Sin nombres, (Ella, Él, El Esposo, La Tía y La Limpiadora,) los personajes van revelando las historias de traiciones, pasiones y desconsuelos. La tarea reflexiva está a cargo de La Limpiadora, una mujer, ligera e invisible, que nos muestra como el trabajo de limpiar es la acción fundamental que mueve desde la raíz, nuestras historias personales. La suciedad no desaparece, simplemente la movemos de lugar, al igual que las impurezas de nuestro interior, las trasladamos del cajón de la culpa, al cajón del perdón, para al final guardarlas para siempre en el cajón del olvido.

They say my cleaning is the best
They’ve ever known. But cleanliness of course
Is an illusion. Those of us who clean
As a profession know the deeper source
Of dirt is always there. You can’t get rid
Of it. You cannot hide or put a lid
On it, as long as human life is there.
It’s us. The skin we shed, and then the hair....

La Limpiadora aparecerá eventualmente en varios de los momentos cruciales de la historia, como una especie de “recogedor” de las basuras y miserias de la vida. El tema de la limpieza, tiene una reminiscencia hacia la reflexión sobre la desnudez del alma (posiblemente Potter se ve influenciada por John Berger, quien trata el tema en un breve ensayo en su libro Keeping a Rendezvous). La Limpiadora, aparece como un espectro, invisible casi, que confronta directamente al espectador, puntualizando en los momentos claves de reflexión. Acompañada de un “Coro de Limpiadoras”, nos hace recordar el estilo de la tragedia griega donde existe una voz que se relaciona, no con los personajes, sino directamente con el público. Estas mujeres nos miran a la cara reconociéndonos como ese “sujeto” que, desde afuera, está inevitablemente inmerso en la historia.

Ella es de occidente, es científica y educada bajo los preceptos de una Tía comunista y atea por convicción; mientras Él, creyente y un tanto místico, ha abandonado la profesión de medicina por razones éticas y huye de Beirut para convertirse en un cocinero inmigrante. La confrontación de la diferencia entre ambos, provoca también una confrontación con sus propias contradicciones. La búsqueda de Dios e identidad, acabarán por revelar una lucha de poder inevitable. Sin darse cuenta, poco a poco los amantes acaban convirtiendo el santuario de amor en un campo de batalla. Él, tras un conflicto en su trabajo, es quien dispara el momento crítico. Se da cuenta de que la relación ha llegado a un límite. Se cuestiona y la cuestiona a ella, sobre quiénes son y los retos que la diferencia les está poniendo enfrente: el sexo, la moral y ética de cada uno, Dios, el amor, la guerra y el poder.

La profunda atracción que ambos sienten, mostrada magistralmente en la escena de ellos dos en un restaurante (…una de las escenas eróticas más hermosas que he visto) no es suficiente: el desequilibrio en la relación, el secreto, la urgente necesidad de afecto por parte de Ella y la claustrofobia que ello comienza a provocar en Él, crean una atmósfera de angustia y predicción de la eminente ruptura.

Todo parece acabado, sus mundos se separan y Ella corre al lecho de su Tía moribunda mientras Él busca sus raíces e identidad en Beirut. Ella parece desvanecerse, como si su existencia estuviera siendo borrada del mundo. Pero la pérdida siempre nos abre un camino de recuperación… si nos atrevemos a cruzarlo, si nos enfrentamos al miedo y corremos riesgos.

Ella decide correr el riesgo, sabe que la tragedia de su separación puede convertirse en la más dulce de las tristezas, sabe que la "ausencia" puede devenir en "deseo"… piensa que quizá es posible que el "No" se convierta en "Sí".

NOTA:
1. Potter describe sus versos como “Pentagramas de diez sílabas por línea” donde mezcla una referencia musical con la poética. En la poesía inglesa la medición típica de los versos no se hace, como en el español, a través del número de sílabas. Los versos ingleses se miden por "pies"; el pie es una unidad que puede abarcar dos, tres o más sílabas, algunas acentuadas o "tónicas" y otras inacentuadas o "átonas" (o "largas" y "breves", respectivamente).

YES

Escrita y Dirigida por Sally Potter
Producción: Christopher Sheppard y Andrew Fierberg
Fotografía: Alexei Rodionov
Con : Joan Allen, Simon Abkarian, Sam Neill, Shirley Henderson, Sheila Hancock, Samantha Bond, Stephanie Leonidas, Gary Lewis, Wil Johnson, Raymond Waring.
Música: Selección y arreglos de Sally Potter y Fred Frith con música de Philip Glass (interpretada por el grupo Brasileño Uakti), Gustavo Santaolalla, Kronos Quartet (junto con Café Tacuba) y Eric Clapton y los BB Kings
Fotografías tomadas de: www.yesthemovie.com

 

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Fecha de publicación: 04.02.2006