Elixir: pócima mágica de Pipilotti Rist

Pipilotti RistPipilotti Rist, Homo Sapiens Sapiens (2005).

Gabriela Galindo

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Pipilotti, ¿a quién se le ocurriría ponerse ese nombre? Para quien tenga curiosidad, su nombre es Elisabeth Charlotte Rist; cuando era niña sus padres la llamaban Lotti y  pasaba horas leyendo las historias de la gran heroína Pippi Longstocking, (algo así como Pippi Ladeloscalcetineslargos o Calzaslargas en su traducción española), una niña pelirroja, pecosa, traviesa y atrevida…
Creo que así es ella, o así me la he imaginado, porque así la he visto, traviesa, pelirroja, pecosa; volando en el agua y flotando en el aire, con sus largas mechas rojas rodeándole el cuello, peinando el viento, acariciando el espacio.

Pipilotti RistPequeños cerebros suburbanos de Roterdam (1999-2009)

Describir una grata experiencia es harto difícil, y esa es la tarea que me atañe ahora. Elixir –exposición en el Boijmans Van Beuningen Museum en Rotterdam que presentó nueve trabajos de Pipilotti realizados entre 2001 y 2009– fue para mi una experiencia extra-sensorial (sí, aunque suene como a Uri Geller).

Pipilotti RistÀ la belle étoile, (2007)

A la entrada nos pidieron que nos quitáramos los zapatos, de inmediato uno se siente un poco incómodo, y más gente como yo que apenas sobrepaso el metro y medio. Pero la incomodidad desapareció de inmediato, el espacio destilaba un aire calmo y pacífico, enormes líneas curvas de cortinajes transparentes separaban las distintas salas, todas unidas, como con un gran cordón umbilical que surgía desde el techo, volátil y translúcido. El sonido era continuo, con una cadencia repetitiva que te iba siguiendo paso a paso.

A media luz, entre las cortinas blancas apareció el primer video: Kleines Vorstadthirn von Rotterdam (Pequeños cerebros suburbanos de Roterdam. 1999-2009). Presentaba una narración, parecida a una historia: experiencias de vida, de amor y de pareja, narradas por una mujer, que no se alcanzaba a ver bien, se veían sus labios, ella hablaba, como si platicase con una amiga. Va en tren, al fondo se ve la ventana y los paisajes veloces que corren detrás de la silueta de su cara. Cierto, la vida es incierta, el amor aún más. Todo gira alrededor de las sensaciones, de las emociones, que no se controlan, que se expresan solas, sin voluntad y que luego uno se arrepiente por haberlas dejado escapar… algo así, dice la mujer. Tranquila, como en un monólogo acompañado donde el acompañante es uno. Te sientes invitado a una conversación íntima y sin saber porqué se lo agradeces en silencio.Pipilotti RistHomo Sapiens Sapiens (2005)

El recorrido en la penumbra no era claro, eso me gustó, porque frecuentemente yo tomo el camino equivocado; aquí no había cabida para equívocos, cualquiera de los estrechos, y ligeros pasillos era correcto. La segunda instalación era una gran proyección en el piso, À la belle étoile, (2007). Un gran rectángulo de luz sobre el que se podía caminar, delimitado solo por el área de proyección; se trataba de un viaje desde la inmensidad del espacio hasta el ser, hasta el cuerpo, hasta el detalle más pequeño de la piel. Es la única vez que he caminado en el espacio y la única vez que he visto a un niño corriendo encima de la enorme nariz de un sujeto.

 

En la sala contigua, había que desviar la mirada hacia el techo, donde se proyectó la obra Homo Sapiens Sapiens (2005). A lo largo de todo el espacio una gigantezca serpiente de tela acolchonada servía de almohada para recostarse en el piso y disfrutar de las imágenes. Aquí la música se hizo más intensa, la composición fue realizada por la artista con la colaboración de Anders Guggisberg, (Suiza, 1966) [1]. Este video fue presentado en la Bienal de Venecia en el 2005, en la cúpula de la Iglesia de San Eustaquio (San Stae). Después de la inauguración el párroco de la iglesia colocó a la entrada un cartel que decía: “Cerrado debido a razones técnicas”, Pipilotti cuenta que, "tras la presión ejercida por una cincuentena de fundamentalistas que acudieron al obispo, éste habló con Roma para presionar al párroco, que acabó cerrando la iglesia". Aún hoy, vemos que no hay nada más subversivo que la desnudez. En esta obra, el personaje principal Pepperminta (caracterizado por Ewelina Guzik) juega desnuda libremente por lugares fantásticos que asemejan un paraíso imaginario, ahí se encuentra con su doble (interpretada por Gry Bay), que podría ser su hermana o ella misma reflejada en otro, y entre colores psicodélicos, parajes oníricos y surrealistas, el ambiente se desplaza de lo real a lo imaginario, armado de forma caleidoscópica. La sugerencia de tonalidades era profundamente provocativa a través de la imagen de estos cuerpos delicados, vistos desde escorzos imposibles de imaginar. Se alcanzaba a ver cada poro y cada línea de la piel, en un viaje fantástico que recorría los cuerpos de estas ninfas como un interminable paisaje de montañas blanquísimas. Envueltos en azules eléctricos, rojos intensos y texturas naturales, destilaban un aire de feminidad supra-sensual.

Pipilotti RistApple Tree Innocent on Diamond Hill, (2003)

Para este momento la experiencia ya era intensa, una sensación de calma y tranquilidad invitaban a la contemplación total, y en ese estado caminé por un pasillo donde encontré algo que me pareció el árbol de la vida, una bellísima instalación compuesta de un video proyectado a través de un árbol del que colgaban decenas de empaques de plástico transparente. Desde mediados de los 80, Pipilotti ha coleccionado este tipo de objetos a los que llamó La Colección Inocente, este repertorio de desechos ha crecido en cantidad y variedad y dio origen a esta pieza: Apple Tree Innocent on Diamond Hill, (Manzano inocente en Diamond Hill 2003). La transparencia de los objetos hacía que la luz de la proyección se reflejase como si el árbol brillara, en constante movimiento las botellas, tapas y pedazos de plástico se iluminaban al tiempo que proyectaban una pequeña sombra fantasmal sobre el video. Todo danzaba, como si un viento suave invadiera la sala, mientras todos quedamos quietos, contemplando.

En el espacio inmediato al árbol, encontré un par de islas, hechas con pedazos de alfombras con formas onduladas que parecían una ameba de colores, dispuestas nuevamente como una invitación a recostarse y ver los videos que se proyectaban en el techo en un par de pantallas amorfas, recortadas con la misma silueta que los lechos de alfombra. El título original de la pieza estaba en sueco Tyngdkraft, var min vän, y según el traductor de Google significa La gravedad es mi amiga, 2007. Una vez más el tema central gira en torno al encuentro de "el uno con el otro". En uno de los videos, las dos chicas (Peperminta y su doble), flotan en el agua y giraban lentísimo entre los escenarios del paraíso perdido; en el otro, ambas se encuentran con un hombre mientras caminan por la calle, podía verse como partes de sus cuerpos se descomponían en imágenes acuosas, diluidos en formas de colores que gravitaban en el agua. Ciertamente al espectador no tiene otra alternativa que dejarse vencer por la gravedad, tirarse en esas amebas de colores y dejarse llevar.

Pipilotti RistPipilotti RistLa gravedad es mi amiga, (2007)Las siguientes dos instalaciones fueron igualmente deliciosas: ambos videos parecen ser secuelas de Homo Sapiens Sapiens, en el primero se presentaba la obra Lungenflügel (Lóbulos del pulmón, 2009). Aparece Pepperminta y sus espacios psicodélicos, los detalles del cuerpo, el agua, los verdes de las hojas, los azules del cielo. Lo encantador es la proyección misma, en una gran sala tres inmensas pantallas rodean al espectador que una vez más se acuesta en el piso en la comodidad de grandes almohadones. Esta pieza originalmente tenía un sonido diferente, pero en esta ocasión Rist decidió incorporar el mismo soundtrack que ambientaba la exposición completa. Sinceramente se lo agradecí bastante, era agradable disfrutar de las proyecciones sin ese constante "encimamiento" de diferentes músicas y sonidos. En realidad la continuidad del sonido en todo el recorrido fue uno de los elementos que lograron que yo alcanzara ese estado de sutil felicidad.

La otra instalación me pareció como una travesura, la proyección era también hacia arriba, pero esta vez uno podía acostarse nada menos que en unas camas, con sus cobijas y almohadas. Los visitantes descansaban gratamente cada uno en su camita y hasta me pareció escuchar que alguien roncaba alegremente por ahí. En este video, A Liberty Statue for Löndön (Una estatua de la libertad para Londres, 2005) Peperminta regresa desde el paraíso a la civilización. En un choque de imágenes pasamos de la psicodelia, al mundo. El paraíso caóticamente colorido se convierte en calles trazadas con un orden matemático y la desnudez queda cubierta con ropas propias de la "civilización". En este mundo no hay cabida para la libertad.

Hasta aquí todo fue contemplación, con los sentidos totalmente relajados, la invitación era a no-pensar, a dejarse ir en lo total imaginario. Es verdad que en casi toda la obra de Pipilotti podemos encontrar temas que pueden ser analizados a profundidad: el cuerpo, la sensualidad, la libertad y la expresión llana, el pecado, lo prohibido, el sutilísimo feminismo, los paraísos perdidos, la identidad, el Yo, el Otro. Pero todo esto se piensa después, en el momento, Pipilotti nos obliga a la contemplación pura.

Quizá el último video tenía algo más de narrativo que todos los demás. Se trata de una instalación con dos proyecciones, de un lado se veían las imágenes del interior de un cuerpo, los órganos palpitantes y rojizos contrastaban con el segundo video que narraba una pequeña historia: Una mujer, joven bellísima, inmensamente seductora, tras tomarse una copa de vino sale de su casa ataviada con una radiante minifalda amarilla. La vemos de frente, caminando con sus zapatos rojos y sus medias blancas, balanceándose seductora por la calle, avanza sonriente mientras el viento golpea su cabello, largo, negro. En seguida vemos a lo lejos a un grupo de hombres que la ven venir, sonríen, y ansiosos esperan a que pase junto a ellos. En la siguiente escena, la cámara cambia de ángulo y ahora la vemos a ella de espaldas, camina hacia los hombres y notamos que en su falda lleva una notoria y muy particular mancha de sangre. Los hombres no dejan de mirarla, mientras que el espectador ve la mancha que los muchachos de inmediato notarán… ¿qué harán? ¿se reirán de ella? ¿desviarán la mirada? ¿le harán notar que hay algo que "está mal"?... Nada de eso, al momento que ella pasa y los hombres la ven de espaldas no pueden resistir la atracción, como embrujados por el "signo" corren a su lado, la rodean y se hincan frente a ella, besando, como en un acto de adoración, su mano.

Pipilotti RistA Liberty Statue for Löndön (2005)

Me llamó particularmente la atención este video porque presenta esa "otra cara" de la feminidad, la reacción de los muchachos que ven la mancha en la falda de la mujer, es algo que nadie espera. La menstruación, ese tabú, ese secreto que las mujeres deben ocultar, esa marca del pecado, se convierte en un símbolo de belleza: Mujer-Diosa-Madre, es el símbolo de fertilidad, de amor y de pasión que hay que revelar en todas sus formas.

Así terminó el recorrido, y como sucede como cuando uno va al sauna, esta exposición fue como un auténtico masaje balsámico a los sentidos, casi se podía oler la frescura de esos campos donde Peperminta corría, y saborear los frutos que aplastaba con las manos. No hay mejor título, ciertamente es un Elixir mágico, un remedio maravilloso hecho de las sustancias esenciales del cuerpo y que nos reconcilia, al menos por un momento, con el mundo.

A Liberty Statue for Löndön (2005)

Stir Heart Rinse Heart (2004)

NOTA:
[1] www.lutz-guggisberg.com
Fotografías Cortesía del Boijmans Van Beuningen Museum y Gabriela Galindo

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Fecha de publicación: 16.06.2009