Sonora*
Escuchar con el cuerpo, oír con la mente, abrir el espacio sonoro

Guillermo García

Luigi Russolo: Arte dei Rumori
Portada del Manifiesto de Luigi
Russolo "El Arte del Ruido".

Desde hace más de un siglo el arte sonoro se convirtió en el género que conjuntó propuestas multidisciplinarias en torno a la experiencia acústica. Su punto de partida como experiencia y conocimiento rompió con paradigmas de las artes y creó nuevas dimensiones de la expresión sonora que concitan el interés en la sinestesia a través de diferentes medios: la escultura sonora, la música experimental, la electroacústica  y la electrónica, la poesía en voz alta y el paisaje sonoro. En las última década la fusión voz, imagen y sonido acrecentó las posibilidades de experiencias exponencialmente, desplazando a géneros unidisciplinares. 

La terminología que caracteriza hoy al arte demuestra el interés en la complejidad de la experiencia auditiva y en la interacción con el público. El arte sonoro actual se basa en una interrelación de experiencias que son comunes a cualquier ser humano. Nunca ha sido tan evidente que nuestra percepción es multimodal, nómada y migratoria. 

Escuchamos y vemos simultáneamente decenas de estímulos sonoros y visuales, naturales y artificiales, únicos y repetidos. Buscamos y reproducimos experiencias sonoras y somos destinatarios pasivos de muchas más. Somos receptores y transmisores de sonidos. Es evidente que nuestro cuerpo produce y reproduce sonoridades sin necesidad de herramientas o interfaces extra corporales. Somos una presencia sonora que ubica nuestra posición espacio temporal. Estas son las características que definen al arte sonoro actual: su reproducibilidad, la capacidad de interacción y el poder de retransmisión, debidas a la tecnología.

Los elementos del arte sonoro huyen el purismo en el que se basan otras experiencias artísticas, y se centran en la diversidad y calidad de estímulos que pueden ser captados y escuchados. El oído revela esa capacidad de orientación y equilibrio en el espacio, indispensable para nuestro actuar más elemental. Ante estas consideraciones básicas, cabe preguntarse por qué el Arte Sonoro tardó tanto tiempo en ganarse una posición firme en las artes.


John Cage: Music for Marcel Duchamp (1947).

A diferencia de la música tonal y el canto, el arte sonoro se basa a la experiencia acústica en su totalidad, es decir, a la forma en que producimos y percibimos ondas sonoras y cómo estás se entrelazan para crear una experiencia fundamental del mundo, mediante la acción sonora. La música tonal se centra en un espectro más cerrado del sonido, basada en parámetros para escuchar tales como: la armonía, el contrapunto, la melodía. Pero el arte sonoro vino a cambiar la conciencia del espectro sonoro, la forma en que oímos, percibimos y reproducimos sonidos.

El espectador del Arte Sonoro se encuentra ante una experiencia iniciática: en cada obra habrá de comenzar un recorrido que lo llevará a hacer conciencia de la forma en que el mundo se expresa. Desde los más diminutos espectros del sonido hasta los más invasivos y perturbadores, la experiencia acústica nos lleva a descubrir dimensiones ilimitadas del mundo y de nuestro cuerpo. Oír con el cuerpo fue la experiencia que marcó el trabajo de los primeros artistas sonoros.  Escuchar con el cuerpo, dijo John Cage, es una liberación de la memoria, del gusto y de la percepción. Toda experiencia acústica puede convertirse en una propuesta que nos sume en el mundo tal cual es, tal cual se hace presente la dimensión sonora en nuestro cuerpo.

El creador de experiencia sonoras Ariel Guzik ha desarrollado el Laboratorio de Investigación en Resonancia y Expresión de la Naturaleza, con el fin de crear un lenguaje sonoro y visual, que vincule directamente al ser humano y su entorno, a fin de despertar la conciencia y entendimiento de la naturaleza.

Ariel Guzik: Olla de grillosAriel Guzik instalando la pieza "Olla de grillos y
cigarras", 2004.

Guzik crea esculturas e instalaciones sonoras que utilizan dispositivos para producir y captar las vibraciones sonoras de diversos fenómenos naturales. Resonancias, magnetismo, retroalimentación y la captación de armonías naturales son las herramientas que usa para hacer evidentes los sonidos de grillos, ballenas, plantas o el viento. La suya es una actividad artística con vocación ecológica, que nos hace detenernos en la percepción del sonido natural, amplificado y mezclado.

Su Olla de Grillos y cigarras (2004) es una escultura que magnifica el sonido de grillos, estimulado por la luz natural; mientras que su Concierto para Plantas procede de un laúd de madera creado por él, que recoge por medio de electrodos la vibración de plantas de una colección botánica.  La obra de Ariel Guzik es una demostración de las formas en que la tecnología más simple y la experimentación nos acercan a una forma de arte sonoro nueva, capaz de provocarnos un re-conocimiento empírico del mundo.

El lenguaje y sus posibilidades sonoras

En la experiencia del aprendizaje del lenguaje hablado es evidente la importancia que ocupa la distinción de variaciones y elementos sonoros muy diminutos para generar una diversidad de significados. Si el lenguaje hablado es la forma principal de comunicación y expresión humana, su tratamiento y práctica cotidiana puede ser comprendida más allá de la sintaxis como una creación de rangos y detección de micro experiencias sonoras propias de la palabra, las silabas, las letras, la onomatopeya.

 

Los elementos constitutivos del sonido lingüístico: la acentuación, pronunciación, respiración, entonación, son los primeros paradigmas de la experiencia sonora que promueven el entendimiento en la mente. El lenguaje es la experiencia sonora por excelencia y su exploración nos lleva a entenderlo como experiencia fundamental de la vida. A través de la percepción sonora compartimos significados, no sólo por medio de la palabra, sino además por medio todas los sintagmas que lo integran. A partir de la conciencia de estas experiencias surgió la poesía sonora y la glosalia, que exploran las posibilidades del lenguaje más allá de la imitación, del significado y de la métrica de la palabra hablada.

La poesía sonora es un intermedio, como otras formas de arte sonoro, que implica la relación entre los ámbitos de la poesía escrita, la poesía visual, el sonido y el canto. Ya desde los tiempos helénicos la poesía era declamada ante el público acompañada de movimientos y melodías. La separación de la poesía, en texto y expresión, sucedió al dividir los géneros poéticos (épica, elegía, lírica) y dramaturgia (la comedia, el drama) [1].

La poesía sonora no está ligada al significado propiamente dicho de la palabra, su origen está en la onomatopeya, la reproducción de sonidos que conforman el ambiente sonoro circundante por medio de la voz. Por medio de la acción del sonido y del ritmo accedemos a una transformación de la experiencia del lenguaje, reconocemos en él sus orígenes como imitación, repetición y traducción del mundo acústico.


DIORAMA Poesía Expandida de Rocío Cerón
from nomada on Vimeo.

La poética onomatopéyica es un género cultivado desde hace siglos; en el siglo XX fue practicada por diversos círculos artísticos, dando origen a movimientos como la Poesía Concreta, el Letrismo, la poesía Nonsense (no semántica), la Poesía Acción, el Tautograma (versos formados por palabras que comienzan por la misma letra y el Rap. Sus manifestaciones más recientes pueden ser clasificadas dentro del género Performance debido al uso de la improvisación ante un público. Los diferentes movimientos de poesía sonora tienen en común el uso de la glosolalia (invención de palabras y sus significados), la vocalización y la visualización de imágenes.
El poeta portugués Manuel de Faria e Souza (1590-1649) ofrece un buen ejemplo de poesía sonora, a través del juego de consonantes y la aliteración de sonidos [2]:

Procuras, Pecador, Pan provechoso?
Para perpetuarte Paz procuras?
Pretended por Pastor primas pasturas?
Pides para pasar Panal precioso…

 

El arte del ruido

Desde tiempos inmemorables, el ser humano se ha detenido a explorar el ruido, para comprender el mundo y para entender su naturaleza. El timbre de los sonidos es una de las categorías con las que separamos el ruido de los sonidos amables. Las ondas que produce el ruido son irregulares en su ritmo e intensidad, mientras que llamamos sonidos tienen un ritmo estable, producen acordes y su intensidad está modulada para cierto público.


Pablo Helguera: "Conferencia Combinatoria".

En condiciones naturales el ruido es aquello que no está asociado a un emisor particular. Una vez identificada su naturaleza lo calificamos como sonido.

En su manifiesto El arte del ruido (1917), el artista Luigi Russolo clasificó la experiencia del ruido de manera empírica, distinguiendo sonidos que producen diferentes animales, mecanismos y capacidades sonoras del cuerpo humano. Russolo fue miembro visionario del movimiento Futurista, capaz de intuir y prever la el desarrollo de tecnologías y gustos, que darían a los seres humanos del futuro (nosotros) el disfrute del ruido como categoría fundamental de la experiencia sonora.

Russolo imaginó dispositivos capaces de producir, reproducir y capturar el ruido. No es relevante pensar cómo lo imaginó sino cómo pudo intuir la dispersión y reintegración de la experiencia del ruido en diferentes categorías, tales como la música electroacústica, la edición sonora, la sobreposición de sonidos, el generación de sonidos electrónicos y otras variedades de grabación, modulación, reproducción y registro del ruido. Russolo es el iniciador de la aventura del sonido que modificó a la música académica y el arte sonoro.

El arte del ruido permite hacer conciencia de la naturaleza plástica del ruido, la capacidad de transformarlo en todas direcciones (amplitud, frecuencia, intensidad) para crear con él poéticas sonoras que nos hacen concientes de los timbres del mundo.  Los compositores sonoros, como John Cage, Mauricio Nanuncci o Max Neuhaus, destacan las relaciones que existen entre los sonidos ambientales y el ruido, revelando con sus prácticas sonoras (grabaciones o emisiones de radio y tv) y presentaciones en público la característica esencial de la experiencia sonora: el reconocimiento de la inexistencia del silencio absoluto, y la condición espacial de la experiencia auditiva.


Manuel Rocha Iturbi, "Siete Copias"
.

Lo más relevante del ruido es la capacidad de usarlo para centrar al individuo en la experiencia de sí.. La subjetividad de la experiencia paradójicamente nos revela una condición esencial, inmanente del sonido: requiere de una temporalidad específica y la percepción del sujeto para su existencia. Cada obra de arte sonoro requiere del tiempo (lineal o elíptico) para captar la experiencia del sonido, la tensión o relajación que genera, e integrar el ruido a cualquier actividad mental o perceptiva sin necesidad de producir un significado. Estas son las claves de la obra de arte del ruido.

La vinculación de la experiencia del sonido en las artes visuales ha marcado las carreras de artistas de todo el siglo pasado, desde Jean Tinguely, Nam June Paik, hasta Laurie Anderson o Gordon Monahan. En México la producción contemporánea ha generado una corriente de seguidores y productos entre los que se cuentan: los collage sonoros de Manuel Rocha Iturbide, los performances de Pablo Helguera, y los paisajes poético-sonoros de Bishop y Roció Cerón. El formato de estas expresiones sonoras incorpora diversos tratamientos del sonido. En la obra de Rocha Iturbe se distingue una enorme registro de sonoridades que van desde los objetos cotidianos, el sampleo de músicas populares, y la composición electroacústica propiamente dicha. En el caso de Helguera, la búsqueda parte desde formatos previamente existentes: la ópera, el himno, la conferencia, el lenguaje, con los cuales el autor juega en búsqueda de posibilidades expresivas alternas creando sonoridades contrapuestas y espasmos auditivos. Finalmente, en la obra de la dupla Bishop-Rocío Cerón, encontramos una producción de paisajes sonoros generalmente electrónicos, que sirven para desarrollar una improvisación de voz, que alterna la poesía con la glosa y la ambientación.


*La propuesta de Sonora es lograr una acercamiento a una taxonomía del sonido y sus contribuciones, colaboraciones e intercepciones con otros medios visuales y disciplinas no visuales, de manera que se constituya una referencia para los productores y los receptores de arte sonoro en todas sus prácticas.
[1] Véase: Higgins Dick. Los Orígenes de la Poesía Sonora, de la armonía imitativa a la glosalia.
[2] Tomado de http://www.altamiracave.com/dickh.htm

 

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Fecha de publicación: 29.02.2012