| Intervalos con alma
punk. Exposición de videos de Sarah Minter |
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"Las personas debemos
el progreso a los insatisfechos".
Aldous Huxley |
| Ante la terrible amnesia
que este país sufre, específicamente en las lagunas
mentales por las que flotamos en la no-historia del videoarte mexicano,
hay que agradecer la iniciativa de la curadura Sol Henaro por presentar
una apuesta tan valiosa como la exhibición Intervalos
de Sarah Minter, en la Celda Contemporánea de la Universidad
del Claustro de Sor Juana, uno de los pujantes espacios para el
arte contemporáneo en la actualidad.
En un ambiente del arte actual donde la mayoría
sólo se regodea entre las ocurrencias de ciertos individuos
y/o los incestuosos “autoleogios” grupales, es muy inusual
que un espacio se dedique a llenar estos huecos tan grandes, para
los que nos interesa el arte en video de este país. |
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No existe una
mediateca de consulta donde se pueda ver que se ha hecho anteriormente
en el videoarte mexicano, ni una historia que nos diga quién,
que, cuándo y cómo se hizo. Por eso, este pequeño
oasis videográfico es una excelente ventana para conocer
mucho del trabajo de esta ya madura videoasta.
Personaje clave dentro de este ámbito en México,
Sarah Minter ha estado activa tanto en el rubro de la producción
como en cuestiones de investigación, difusión y enseñanza.
Comenzó a hacer video en los ochentas y fue premiada en diferentes
circuitos; después generó junto con otras personas
proyectos de difusión como “La sala del deseo”
en el Centro de la Imagen. Posteriormente, a principio de los noventas,
realizó los primeros talleres de video del país en
la Casa del Lago, y a finales de esa misma década levantó,
en la escuela “La Esmeralda” del Centro Nacional de
las Artes, el Taller de video de donde han egresado muchos artistas
que hoy día trabajan con este formato. Actualmente, aparte
de seguir desarrollando proyectos como el que nos presenta en esta
exposición, también es partícipe de una investigación
en red para reconstruir la historia del videoarte mexicano. |
Como podemos ver, su carrera constituye un proyecto de varios
años trabajando en pro de la cinta magnética audiovisual,
y la presente exhibición es una muestra cristalizada que
evidencia dichos esfuerzos de dos maneras.
Por un lado se cuenta con una selección retrospectiva
de la obra videográfica de Sarah, donde podemos apreciar
obras muy conocidas como: Nadie es inocente (1987), Video
road (1982, co-realización con Gregorio Rocha) y Alma
punk (1991-92).
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Aparte de ser fundacionales en
la historia del video por los premios que recibieron, se trata de
verdaderas joyas dentro de la arqueología videográfica
del país. En los ochentas, en la escena del video a nivel
mundial había un interés por las temáticas
sociales. El hecho de desembarazar al medio de cuestiones formales
y confrontarlo con la televisión, desencadenó contenidos
que apuntaban a la realidad que les rodeaba. En nuestro territorio
Sarah Minter y su entonces pareja Gregorio Rocha, fueron de los
principales protagonistas en manejar este perfil. Los trabajos de
docu-ficción en colaboración con bandas de zonas marginadas
de la gran metrópoli, son un sello característico
de videos como Nadie es inocente o Alma punk.
Por el otro lado, tenemos la apuesta más reciente (digamos
hecha ex profeso para este espacio) con la que Minter nos plantea
la videoinstalación que da nombre a la muestra. Intervalos
consta de 16 video-secuencias que funcionan tanto de manera independiente,
como en relación a los demás trabajos. Unidades narrativas
autónomas que mediante el recorrido del espectador pretenden
generar una lectura del todo personalizada, o en sus propias palabras
“el espectador se desliza por el espacio, lee en un orden
espontáneo y conecta libremente un video con otro. De manera
interactiva conecta una secuencia con otra.”
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| Esta apuesta es interesante por el planteamiento
de lectura espacial que vincula las unidades monocanales. Intervalos
rompe con la costumbre museográfica de presentar todo en
una sola pantalla con varias ventanas simultáneas, lo cual
limita o ensucia un poco la vivencia de cada trabajo y su conexión
con los demás contenidos. En contraste, Sarah nos ofrece
una serie de monitores con videos independientes que permiten al
visitante moverse y armar su propia lectura, siendo la misma artista
y su vida el lazo conductor entre las obras.
Otra cosa que funciona dentro de las piezas es el rigor con el
que utiliza sus recursos y experimenta con la manera de construcción
en la edición, sobreposiciones con facturas nada pretenciosas,
sin grandes efectos visuales, mas bien con un carácter orgánico,
haciendo que sus trabajos tengan cierta frescura.
Esta sencillez de recursos formales y de construcción,
le da una contundencia al todo, donde contenido y forma son coherentes,
en torno a esta postura la autora menciona “No son acciones
espectaculares, o dramáticas, son acciones o eventos que
representan mi propia pequeñez, mi propia dimensión
humana de un ser entre seres”.

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Estos nodos videográficos, “colección
de instantes y/o eventos íntimos y privados, una especie
de memoria de la cotidianidad que sigue acumulando instantes”
contienen aciertos como el chamánico video titulado Hikuri,
en el que la autora viaja al desierto en compañía
de su pareja a realizar un viaje bajo los efectos del peyote; el
sencillo y contemplativo Autorretrato 1 y el romántico
The first bath, a través del cual podemos ver de
nuevo a la pareja en la intimidad de un baño de burbujas.
Sólo hay algo que quedó sin resolverse en esta apuesta,
y es el típico problema de la contaminación de audios
cuando se tienen tantos monitores en un solo espacio. Es interesante
poder ver como esta artista del video apuesta a la reinvención
después de algunos años de no haber sacado nada al
aire. Ojalá este tipo de espacios como La Celda, con este
tipo de contenidos, no tengan tantos intervalos en la escena de
esta ciudad. |
La exposición Intervalos, retrospectiva de Sarah Minter,
se encuentra en:
Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro
de Sor Juana,
en San Jerónimo 24,
Centro Histórico, atrás del metro Isabel la Católica.
Permanecerá abierta hasta el 31 de enero 2005, y puede
ser visitada de:
lunes a viernes de 10:00 a 18:00 y sábados de 10:00 a
13:30 horas.
Permanecerá cerrada del 19 de diciembre al 4 de enero.
La entrada es libre.
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