Los seres humanos, cada vez contamos con más instrumentos
para alterar el orden natural, para reinventarnos a nosotros
mismos, reconstruimos nuestro cuerpo a capricho para adecuarlo
al ideal momentáneo de belleza, sin embargo, "el
cuerpo" del que oímos hablar es necesariamente una
abstracción. Cada uno de nosotros permanece envuelto
en un cuerpo específico, sometido a su propia dinámica,
a sus fuerzas y sus debilidades.
Puede que haya un futuro tentador para el cuerpo universal
pero finalmente cada persona debe enfrentarse a su propia realidad
corporal. A menudo apartamos la mirada cuando nos encontramos
con imágenes de cuerpos enfermos, lisiados o muertos,
pero en la medida en que nos preocupa la explotación
de los cuerpos que sufren algún tipo de desgracia, nuestra
reticencia es humana y cuando rechazamos enfrentarnos a esa
condición humana, nuestra reticencia se vuelve patológica.
|