| De
monumentos y utopias. Litografías de Kcho. |
|
|
| Cuatro remos convertidos en árboles
que surgen del mar resumen poéticamente la visión de
Kcho, artista que funde en sus imágenes la realidad del la
isla de Cuba con las aspiraciones del pueblo cubano. Esta litografía
sin título realizada en l993 es el principio de una serie de
obras realizadas en la misma técnica en los últimos
diez años; una década en que la carrera de Kcho ha ido
en ascenso, creando constantes reverberaciones de significados, como
las olas del mar, al que tanto está ligada su obra. |
Kcho ha encontrado formas y contenidos que enlazan vertientes
estéticas muy diversas, relacionando la escultura constructivista
del artista ruso Vladimir Tatlin, y la verticalidad de las esculturas
del rumano Constantin Brancusi, con la diáspora de los
balseros cubanos.
En la obra de Kcho se revela en toda una dimensión social
y estética el vínculo entre el arte europeo de
vanguardia que se practicó en la Unión Soviética
durante los años siguientes a la Revolución de
Octubre y el arte cubano de los años 80 y 90, época
que marca el final de la guerra fría y de la utopía
de la Revolución cubana.
Bajo la influencia de la escultura moderna de Tatlin y Brancusi,
el arte contemporáneo de Kcho se enriqueció tanto
con la fórmula como con la forma y se propone, para adquirir
el carácter de evidencia, reunir la una con la otra.
|

Kcho
|
Los intelectuales que hace 80 años dieron
a la revolución rusa su voz estética, escritores
como Mayakovsky, y artistas como Tlatlin, Rodchenko, y El Lissitzky
cineastas como Sergei Eisenstein y Dziga Vertov, crearon un arte
de expectativa: si uno se posicionaba como ellos- en el
presente concebido como el último escalón de la
historia, resultaba natural enfrentar y defender una visión
del futuro. Sin embargo, el futuro que previeron estos artistas
con toda su fe en el arte como herramienta de cambio, se vino
abajo con las purgas políticas y en el terror de estado
como arma de control político.
|
Otra coincidencia histórica entre el mundo cultural
soviético de la segunda década del siglo XX y
el cubano de las dos últimas décadas del siglo,
es la relación entre la literatura, el intelectualismo
y las artes visuales con la sociedad en pleno. Anatoly Lunacharsky,
ministro soviético de educación durante el mandato
de Lenin, fue un defensor de la idea de la importancia del arte
en la sociedad como estrategia para permitir que los artistas
que pudieran vivir de su trabajo, entregados a la utopía
de crear una nueva sociedad. Su propuesta consistía en
crear arte que constituya un medio de infectar a quienes
nos rodean con ideas, sentimientos y estados de ánimo
y una gran dosis de efectividad, que estuviera envuelto en formas
atractivas y poderosas.
El más influyente de los artistas que vivieron esa época
fue Vladimir Tatlin, quien antes de ser artista había
sido marinero y carpintero en un astillero. En la presente exposición
podemos observar cómo Kcho comparte con Tatlin la expresividad
de la escultura y del medio gráfico a través del
concepto de factura, o sea el discurso que tienen los materiales
por sí mismos. Los elementos empleados por Kcho en sus
instalaciones: tablas viejas, botellas vacías, llantas
y cámaras envueltas en yute, son materiales de construcción,
baratos y comunes cuya belleza emerge de su temporalidad efímera
y de su hechura manual.
|

Columna Infinita. 1999
Litografía sobre papel Bristol |
La torre que diseñó Tatlin como conmemoración
a la Tercera Internacional Comunista en 1919, debía ser
un monumento inclinado de más de 300 metros de alto,
superior a la torre Eiffel, donde se celebrara además
el dinamismo de la historia, así como a la tecnología
y las artes aplicadas. Las monumentos que Kcho concibe tanto
en litografías como en instalaciones constituyen otro
tipo de homenaje: el de un ideal de búsqueda feroz, de
arrojo y entereza por lanzarse al mar en busca de otros horizontes.
El proyecto de torre de Tatlin simbolizó la dialéctica
de la Revolución. Desgraciadamente la torre no fue construida
y se quedó en una maqueta de madera, expuesta durante
el desfile del día del Trabajo en mayo de1926.
En los dibujos de Kcho como en su obra tridimensional, encontramos
la articulación precaria de varios sistemas rudimentarios
de navegación: botes pequeños, llantas infladas,
sistemas sencillos de propulsión. Aquí no se está
haciendo una exaltación de la tecnología, ni al
futuro, antes bien lo que resalta es la escasez de medios, la
fragilidad y la inventiva movida por la necesidad. En ese sentido
estos elementos que recuerdan otra embarcación, la balsa
de El Naufragio de Medusa, alegoría de la Revolución
francesa que pintó Eugene De LaCroix a principios del
siglo XIX, luego de la instauración del Imperio napoleónico.
|

C.I. 2000
Litografía sobre papel Guarro super Alfa
|
La mayoría de las litografías de la exposición
no aluden a la navegación, en el sentido que tiene la
pieza de De la Croix, por el contrario, las barcas reproducidas
aparecen inmóviles. En varias litografías aparecen
en proceso de ser construidas en modestos talleres. La serie
Columna Infitina (CI) está inspirada en la escultura
del mismo nombre de Constantin Brancusi, y, como en la obra
de este,la única intención direccional que sugiere
la forma es la del ascenso. Kcho liga la idea de navegación
con la idea del vuelo, de la elevación hasta el cielo.
Esa forma de acumulación vertical también sugiere
una monumentalidad, cual si se tratara de una columna de sueños
expresados en las formas más arquetípicas: alas
y aviones. El vuelo en los sueño es interpretado frecuentemente
con un deseo de escape, abandono de la permanencia a favor de
lo desconocido.
Pero así como en la columna de Tatlin, la idea es mirar
hacia el futuro, en la Columna Infinita, la mirada está
puesta en una dimensión sin tiempo, un lugar de la conciencia
que es tan permanente como el universo.
|

S.P. 1999
Litografía sobre papel Guarro super Alfa
|
La tercera serie de litografías Serie Nada, está
dedicada a muelles levantados sobre el mar, sin una conexión
visible a la tierra firme. Estos paisajes litográficos
remontan a la noche y la oscuridad del mar, donde el muelle
es el último objeto visible que aparece en el horizonte
y que presagia ese puente de la muerte que metafóricamente
cruza el balsero para poder llegar a la seguridad del día
siguiente.Hay por último una serie de obras dedicadas
específicamente a las embarcaciones sencillas, que parecen
esperar a la deriva en el mar, representando pequeñas
islas de seguridad que aguardan a sus tripulantes. Como en el
caso del Granma, la pequeña embarcación que llevó
a Fidel Castro de México a Cuba, hoy reconstruido y colocado
en un museo específico ubicado en el centro de La Habana,
en estas obras opera la intención de rendir homenaje
a los balseros anónimos que desaparecieron en las crestas
del mar en su intento por determinar el rumbo de su propia vida.
|
Serie Nada 2001
Litografía sobre papel Guarro super Alfa
|
Es difícil no entrar en la interpretación política
de estas metáforas y símbolos. Como ningún
otro artista cubano reciente Kcho encontró la forma de
expresar el éxodo cubano de los últimos lustros,
a través de la cita a dos de los pilares de la escultura
moderna y mediante imágenes que recuerdan los instrumentos
de navegación, que fungen como herramientas para lograr
un cambio, quizá menos utópico, definitivamente
más personal.

Trapo 2001
Litografía sobre papel Guarro blanco acuarela
|
|