Juegos de imágenes: Comentario sobre "La Pasión de Cristo"

La Pasión de Cristo

José Manuel Springer

La Pasión de CristoLa película La Pasión de Cristo se ha convertido en una controversia por las razones más inesperadas, como el hecho de que la iglesia católica mexicana le diera su voto de aprobación, o el que se tratara de un ejercicio de violencia agregada para un público que ya está acostumbrado a todo. La película no sorprendió a nadie pero ha hecho llorar a muchos con el juego de emociones que presenta.

Qué sucede si esta película la empezamos a verla con otros ojos. Digamos con los ojos maquiavélicos de la mediologia, disciplina que analiza las imágenes mediáicas. Qué tal si la vemos como el último gran intento por reflejar la historia de un hombre que se creyó hijo de dios y que gracias a otro hombre de medios, San Pablo, su vida e ideas comenzaron a extenderse por todo mundo occidental desde hace 2000 años. Entonces la historia comienza a adquirir un tono contemporáneo. En el drama de La Pasión de Cristo hay ciertas similitudes con situaciones que hoy son el pan de cada día. Y bueno, quién lo diría, quizá ese es el mensaje de la película y de los evangelios.

La Pasión de CristoLos carteles de La Pasión de Cristo que la compañía distribuidora colocó en los parabuses son una versión contemporánea de la tradición iconográfica que trató el tema de la crucifixión. Vistas únicamente como imágenes de una cultura que las consume glotona y rutinariamente, estas fotografías de un hombre torturado a punto de morir se funden en nuestra mirada con las de la muchacha en bikini del anuncio de champú y la del cowboy de Marlboro saltando el lazo. La crucifixión parte de su significado original, emanado de su pertenecia a una tradición religiosa y a espacios arquitectónicos específicos. En cambio se ha asimilado al esquema publicitario, convirtiéndose en una imagen publicitaria que vende un producto, que en esta ocasión se llama Jesucristo crucificado, la última versión. La primera conclusión sobre esta situación es que se le iguala la efigie de Jesucristo con las imágenes de cualquier otro anuncio y uno escogerá ver esas imágenes como quien compra una marca de champú o de cigarros. La religión no solía ser una elección tan sencilla, pero hoy representa solo una preferencia mercadológica.

Por otro lado, si comparamos La Pasión de Cristo a la puesta en escena que desde hace siglos se escenifica aquí en México, en el barrio de Iztapalaba, veremos que el deseo de las dos representaciones es que haya un realismo, entendido como una forma de que nuestros sentimientos dominen sobre la razón y quedemos convencidos de que las cosas suceden como las vemos.

La Pasión de CristoDesde que el hombre occidental comenzó a experimentar con imágenes el problema de la visión ha sido el mismo: como lograr el realismo. La pintura plana tenía que desarrollar una profundidad y volumetría que engañara al ojo. La fotografía tenía que atrapar la luz y el movimiento. El cine llegaría a representar el movimiento y el sonido sincronizados. La televisión tuvo que romper con la noción de tiempo entre el hecho y su difusión y creó la transmisión en vivo y simultánea desde el lugar de los hechos. Hoy día, que vivimos en esa realidad “más real” y que podemos incidir en ella a través de nuestras cámaras de video (y vaya que lo hemos hecho, sino pregúntele a Bejarano), habría que preguntarse por qué una película como La Pasión de Cristo tiene una controvertida vigencia.

Analicemos el medio para poder responder. Las películas actuales son superproducciones rodadas en locaciones originales, con recursos escenográficos y técnicos que permiten ir más allá de la verosimilitud razonable para entrar en el terreno de la sensibilidad más susceptible. Una película es buena cuando es más taquillera. Esto quiere decir que lo bueno es definible en términos de la eficiencia de la imagen para cautivar a un mayor número de personas. Una historia ya tan conocida como la pasión de Cristo solo podría ser taquillera si se cumplieran dos requisitos: a)que se apegue al guión original (cosa que no hizo Martín Scorsese en La Ultima Tentación de Cristo) y b) que ofrezca una lectura nueva.

En el caso de la película de Mel Gibson no se cumplen ninguna de las dos, porque lo que el significado original de la pasión ha sido tergiversado por la visión contaminada de una industria y un director de cine, que trabajan por producir un éxito de taquilla, dándole a la gente un poco más de la violencia que caracteriza a nuestro tiempo. La lectura que se propone tampoco es nueva porque la violencia es el tratamiento más común en las imágenes cinematográficas después del sexo. Para que una película tenga éxito rotundo debe de estar impregnada de violencia y/o sexo. La Pasión de Mel Gibson solo viene a alimentar la bulimia y anorexia de nuestro tiempo, ese deseo de saturarnos de imágenes para escupirlas de vuelta y perder el peso de la reflexión.

varios sujetos¿Los reconoces?

Lo más original y campechano, no violento y no sexual que le ha robado público a La Pasión de Cristo fueron los videofraudes recientemente estrenados. He ahí un ejemplo de una puesta en escena con tonos realistas, que tiene un efecto bastante emocional en la gente que termina por pedir más videos de políticos vigilados por el Big Brother. Los videofraudes no son violentos, no tienen escenitas sexuales o modelitos, son crudos e inverosímiles, pero son la producción cinematográfica de directores de cine anónimos que saben muy bien a lo que están jugando y saben que la realidad no existe pues solo existen las interpretaciones de los medios.

 

 

 

 

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Fecha de publicación: 08.04.2004