Fotografías sin fotógrafos

Wolfran Hanh

José Manuel Springer

Michael WolfMichael Wolf

Hace algunas décadas que la ciudad conoció el nacimiento de la fotografía sin fotógrafo. El hecho se hizo evidente en aquellas máquinas fotográficas tragamonedas que disparaban flashazos a los sujetos que pagaban por obtener un retrato instantáneo de pequeño formato. Tres monedas, un minuto y la máquina arrojaba cuatro imágenes tomadas automáticamente. Algunos fotógrafos de los 80 usaron las posibilidades limitadas de estos “estudios fotográficos” públicos para explorar la idea de la pérdida de un autor, o subrayar el hecho de que el arte fotográfico no estaba del lado del visor de la cámara sino del lado del  objetivo: la fotografía se producía colocando, armando, componiendo objetos frente a esas cámaras “ciegas”.

La idea de la cámara como un ojo pasivo que registra lo que se le ponga en frente, con fines de control o diversión, creación o apropiación de lo real, modificó la estética del retrato y el autorretrato, por mencionar a algunos géneros arquetípicos, así como el concepto fotográfico, la deconstrucción de la imagen o la reproducción seriada de imágenes, en lo que concierne a la proceso de la imagen. Previa a la digitalización de la imagen, aquel tipo de fotografía análoga comenzaba a borrar los límites de la práctica fotográfica en el espacio público, mismo que había sido hasta entonces, territorio del reportero, el fotógrafo amateur, el turista y el voyeur.

Desde la antigua perspectiva autoral moderna, la fotografía es un medio/soporte que se ejerce a partir de un ojo, de un sujeto, mediante un dispositivo óptico-mecánico enfocado hacia la realidad.  Las cosas cambiaron radicalmente cuando hace unos cincuenta años, fotógrafos y artistas usaron en su trabajo imágenes que ya habían sido producidas por otros medios con fines distintos. La apropiación tuvo lugar y con ella toda una teoría sobre la interpretación de la imagen. La paráfrasis o cita de imágenes previamente existentes se convirtió en creación autoral per se.

Michael WolfMichael Wolf

La fotografía en los últimos años ha incrementado sus posibilidades en proporción  geométrica, no sólo por el desarrollo de nuevos dispositivos que ha permitido que virtualmente todo mundo tenga una cámara fotográfica en la mano en cualquier momento, sino también por la aparición de sistemas de fotografía topográfica como Google Maps, que ha tomado el espacio público para ofrecernos esta metonimia que  se llama Street View en su localizador de mapas. 

Quien quiera que use el dispositivo Street View se dará cuenta de las posibilidades técnicas del invento, que permite virtualmente recorrer cientos de ciudades y percibir instantáneas multifocales del espacio público.  El invento incrementa las posibilidades no sólo de percibir la realidad en su apariencia óptica sino también de acceder a la realidad modificada por el propio sistema de captura, el cual borra las caras o datos que aparecen en las imágenes del buscador. 

El fotógrafo alemán Michael Wolf explora la condición de la fotografía contemporánea a través del uso de Street View, seleccionando imágenes fijas que recortan situaciones cotidianas de la vida.  Dado que el dispositivo de Google captura escenas sin discriminar contenidos,  algunas de las miles de imágenes que reproduce el sistema muestran escenas reveladoras de sucesos significantes que tienen lugar en cualquier momento en el espacio público.

Michael WolfMichael WolfLa series de fotografías “capturadas” por Wolf del Street View  nos muestran individuos que actúan o son víctimas de eventos desafortunados. A Series of Unfortunate Events, la serie por la que Wolf recibió la Mención Honorífica en la edición 2011 del World Press Foto,  muestra esa particularidad de las imágenes obtenidas al azar, en las que registra el movimiento y la continuidad de la realidad, ajenos a la conciencia del individuo, en el sentido bergsoniano del tiempo, que considera la imagen-movimiento como una vibración de lo real, constituida por “accidentes” que ocurren perpetuamente al mundo inmóvil.

 

La ausencia de la conciencia de un fotógrafo que selecciona un instante de la realidad nos lleva a replantear el concepto de fotografía, dado que en los dispositivos automatizados de vigilancia, meteorológicos y de cartografía la imagen producida se convierte en un sustrato más de la realidad. Deja de ser una representación con un fin y ángulo único, para convertirse en un panóptico de lo real, una construcción de un mundo alterno, en el que el tiempo cronológico está registrado con los momentos, los cortes en el espacio real,  la continuidad de la duración del tiempo, y los hechos o situaciones que accidentalmente surgen en el mundo.

La fotografía deja de ser un instante elevado a la posteridad, por su trascendencia o su unicidad, como se le consideró en la Modernidad, y se transforma en la actualidad en dispositivos que se añaden a lo real, son parte de ello, lo modifican y se convierten en sustrato y esencia de nuestra realidad.

Michael WolfMichael Wolf Michael WolfMichael Wolf

Facebook o el libro de autorretratos

Un caso aparte lo constituye otro tipo de fotografía, que también se ha constituido en una categoría más de lo real real por sus propias características; me refiero a los autorretratos tomados  por los miembros de las redes sociales de la Internet.  La imagen documento, información, nos proporciona un rostro, una faceta, de millones de individuos que existen, son,  y viven una vida-artificio por medio de la red.

Wolfran HanhWolfran Hanh

Aquí la conciencia de los fotógrafos aficionados que producen su imagen a su antojo  nos devuelve a otro problema de la definición de lo fotográfico,  aquel de las imágenes instantáneas separadas de lo real.  La biografía unida a la fotografía, adjetivada por esta, transforma la idea de una masa de individuos al cancelar su anónima, y convertir al sujeto en un objeto localizable e interpretable en términos de condición humana y contingencia biográfica. 

Comparado con los usos de la fotografía documental a los que nos acostumbró en sus instalaciones Christian Boltanski, que usa archivos fotográficos de retratos de escuelas, clubs, y otras comunidades sociales;  en las fotografías de Facebook y otras aplicaciones similares, los sujetos han ingresado al espacio público virtual para dar cuenta propia de su imagen y su ser. Se han convertido  a sí mismos en un dato un poco más preciso, aunque no necesariamente verdadero, de su existencia.

El punto de la verdad al que se refería la fotografía (“Esto existe porque ha sido fotografiado”) queda en un suspenso, deja de ser una hipóstasis, la sustancia de la realidad. Ahora, la imagen fotográfica auto referencial es una ficción con presunción de realidad, que arroja un dato sobre la conciencia que crea estas imágenes. Alguien decidió crear su persona a semejanza de sí mismo, lo que no es una evidencia concluyente de su existencia, pero es un dato aportado conscientemente.  

Estas última consideración es lo que está detrás de la selección de imágenes de otro fotógrafo que se especializa en retratar a gente que se autorretrata  para colocar su imagen en  las redes sociales. Wolfran Hanh, también premiado en el World Press Photo, en la categoría de Crónicas, es un retratista cuya obra registra a personas en el momento en que no están conscientes de que están siendo fotografiados y tampoco están conscientes de sí mismos, como cuando los niños observan la televisión. El rostro inanimado, completamente concentrado, ajeno a su entorno, constituye un retrato de la ausencia de la persona.

Wolfran HanhWolfran Hanh

Además Hanh está interesado en el otro polo: la gente que se autorretrata para colocar su imagen en un espacio público virtual, la cual está muy consciente del tiempo-espacio-movimiento de su propia imagen.  La pose, el ángulo de la cámara, la luz de la pantalla de la computadora que los acompaña, han sido controlados, hasta cierto punto.   La fotografía resultante se convierte en una máscara, el fantasma (“Dime lo que crees ser y te diré lo que no eres”) de una persona que hará las veces de una proyección en la pantalla colectiva.

Wolfran Hanh encuadra  a sus sujetos en composiciones que incluyen otras imágenes: el cartel de una fotografía light porn en el caso de un deportista indonés, la imagen reflejada en el espejo por una estudiante norteamericana, un mapamundi detrás del joven profesionista europeo.  Imágenes que se filtran dentro de la conciencia para crear un espectro interpretativo al retrato.

En ambos casos –existen muchos más, la fotografía pierde su estatus de documento, para convertirse en un argumento. Las fotografías recorren el umbral entre el anonimato del espacio público y el artificio del espacio privado. Entre estos límites se sitúa hoy la imagen digital, los entornos virtuales creados por la red, y nuestra capacidad de comprender la naturaleza múltiple de lo real.

 

 

Fotografías de: www.worldpressphoto.org

Comentarios

Comenta esta nota.
Envía tu mensaje en la sección CONTACTO

 

Fecha de publicación: 03.03.2011