No cabe duda, se nos ha venido encima una avalancha de exposiciones que toman el pulso a la historia reciente y sacan a la luz los procesos con los que el arte contemporáneo aborda los fenómenos económicos, sociales, políticos y culturales que influyen sobre la vida de millones de personas.
De alguna manera nos pasamos la primera década de este siglo regurgitando y digiriendo el fin del siglo anterior y sus consecuencias sobre la nueva era. Parece que al fin curadores y artistas, así como teóricos desde la antropología social y la etnología, comienzan a elaborar sus teorías sobre la producción visual, las artes y el sentido de inminencia en las artes al que apunta Néstor García Cancilini en su más reciente libro: La sociedad sin relato. Antropología y estética de la inminencia.[1]

Marcela Armas. Mapa de la replubica méxicana al revés.
De la exposición en el Museo Amparo Resisting the Present.
Fotografía tomada de: http://centrefortheaestheticrevolution.blogspot.mx |
En general, el reciente panorama artístico en la capital mexicana se enfoca en los sucesos que describen la transición entre el mundo de bloques políticos y económicos regionales hacia un mundo globalizado, donde todo está interconectado y donde las teorías sobre los efectos profundos de la globalización y la aceleración de la historia, ofrecen un panorama desestabilizador en la mayoría de los casos, crítico en algunos pocos y preocupante en promedio.
No sabemos aún donde se encuentra el hilo de la madeja. Si los eventos que vivimos son el producto de una acción de la tecnología de las comunicaciones instantáneas y desterritorializadas; si se trata de un relevo generacional que marca nuevos rumbos en el consumo y utilización de esas tecnologías, o si es el capitalismo en su etapa consumista, los que determinan el qué y el cómo hemos llegado esta era post identitaria, post industrial, post neoliberal. Prefijos más o subfijos menos, el mundo se sacude ante los cambios, los repliegues y la aparición de nuevos jugadores y estrategias en la arena global. |
Lo que si queda claro es que efectivamente la cultura, siempre menospreciada por la política, la economía y los conglomerados financieros, es el terreno donde se libran las batallas para definir qué sucederá, cuál será el balance y el principio de orden de este siglo que transcurre de su infancia a la pubertad, con la sintomatología propia que encierra esta metáfora.
Como señala el antropólogo Marc Augé, las zonas de conflictos culturales se exacerban cada vez más y los enfrentamientos surgen de diferencias religiosas, del choque entre modelos de sociedades hipermodernas que contrastan con sociedades premodernas, pero en los cuales existen burbujas que tienen vínculos con el presente y el pasado.
¿Dónde estamos parados hoy? A nivel global, la promesa del libre comercio, como la mano invisible que reacomodaría la economía mundial y permitiría una racionalización del uso de materias primas y su intercambio por tecnología que facilitaría un desarrollo sustentable, y la homologación de niveles de bienestar han quedado reducidas a espejismos, ante la debacle provocada por la más reciente crisis financiera global (2008) y la amenaza del próximo tsunami financiero.
A estas cuestiones y otras más específicas se refieren exposiciones recientes presentadas en diversos museos mexicanos como: Fetiches Críticos, Residuos de la Economía General (presentada en el CA2M de Madrid y ahora en el Museo de la Ciudad de México); Resistir al Presente (exhibida en el Museo Amparo de la ciudad de Puebla y posteriormente en El Museo del a Ciudad de Paris) Los sueños de una Nación (expuesta en el Museo Nacional de Arte de México,DF); y Extranjerías (expuesta en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, en la capital mexicana).
Continuar: Parte 1. La fetichización de la crítica cultural
[1] García Canclini, Néstor (2011), La sociedad sin relato. Antropología y estética de la inminencia. BBAA, Ed. Katz,
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