Fronteras internas
Edgardo Aragón, Por el amor a la disidencia

Edgardo AragónStills del video Tinieblas de Edgardo Aragón.

José Manuel Springer

Desde el paisaje, dentro de la música y la frontera que representan los mojones de piedra -vestigios de un estructura social que ya no existe-  se escuchan los sonidos de Tinieblas, la marcha fúnebre compuesta por el guatemalteco José Arce para instrumentos de aliento, metales y percusiones varias.

 La particular interpretación  elegiaca fue grabada en Ocotlán de Morelos, Oaxaca, un pequeño municipio en el que se disputa la propiedad, los límites de la autoridad y la venta de terrenos.  Ocotlán es un pueblo en el que dice  Edgardo Aragón, el  autor de la pieza, pueden matarte nomás por la forma en que veas a alguien.  

Edgardo AragónStill del video Tinieblas de Edgardo Aragón.

Desde la perspectiva del artista,  este tipo de arte comienza por escuchar a la gente, por interesarse e investigar la vida diaria a través de los testimonios que produce.  No se trata de entender o intentar comprender algo específico, sino encontrar algo que se vaya revelando sin ejercer control sobre ello.   Hay que observar para intervenir. 

Las intervenciones  grabadas de los músicos no están sincronizadas del todo.  Hay compases de la sección de trombón y corno que entran a destiempo con la trompeta y la percusión. Cada ejecutante mira atentamente hacia delante, cada cual está en su papel ajeno a los demás. La orquesta del pueblo,  el corazón de la fiesta de muchísimos municipios, reunió en ese lugar apartado, todos vestidos de traje, con camisa de cuello y manga larga.  Ejecutan la música bajo un Sol que se ensaña sobre sus jóvenes figuras. Mientras que el público lo ve en la oscuridad de la sala del Museo Universitario de Arte Contemporáneo, al abrigo de la fresca oscuridad de la sala. La música con su ritmo lento se instala en la mente y luego en la memoria. Ecos de Macedonio Alcalá y las bandas como Beirut o solistas Steven Brown se mezclan con esta composición  de José Arce.

Edgardo AragónStill del video Tinieblas de Edgardo Aragón.

El tempo de la música marca un sentimiento de duelo, lento, agobiante, se oye como  una salmodia de lamentos, acompasados  por el suave redoble de tambor. En la instalación dentro de la sala del museo  cada ejecutante ocupa una pantalla de video vertical y resulta difícil creer que cada uno de los trece  videos fuera grabado independientemente. Los músicos rodean al espectador ofreciendo la sensación de  una frontera que nos encierra por todos lados .  La música crea el entorno de una historia añeja que cíclicamente se repite: la historia de fronteras internas, de caciques y violencia entre pueblos, de gente obligada a desplazarse por el territorio en busca de un lugar de asiento, más temporal que permanente.  

El sonido diáfano, la cámara fija sobre cada ejecutante,  crean un registro en el que se refleja la tensión de una ceremonia, de una situación social que se repite a menudo en el campo. El paisaje yermo de la sierra oaxaqueña transmite un estado de tensa calma; se me vienen a la mente escenas de Western, particularmente El Bueno, el Malo y el Feo, la  secuencia final, donde un redondel es el escenario del último duelo a muerte.

En Ocotlán, el  conflicto se ha ido calentando debido a  la violencia de los enfrentamientos por la venta de terrenos y ante la ausencia de certidumbre en la propiedad de la tierra.  Cómo se puede transmitir esa situación en imágenes, en metáfora que no sea un abundar sobre lo ya visto, sin reconstruir por enésima vez el imaginario de la violencia. 

Para Edgardo Aragón, la práctica artística  implica  el despliegue de una investigación documental, la observación participante  y la entrevista oral con los pobladores de Ocotlán y San Antonino, dos pequeños municipios  que se han enfrentado sangrientamente durante décadas.  El resultado de la investigación es  un  video de siete minutos de duración en el que intervienen trece músicos; según palabras del artista,  “el resultado es una forma de opinar e intervenir sobre la situación”.   A lo largo de una historia de enfrentamiento violento entre dos pequeños pueblos, lo único que cambiaría las posiciones es una visión sosegada. La metáfora de la orquesta montada sobre los símbolos de la  frontera invita a cruzar esos lindes para abrir a la posibilidad de un acuerdo “de oídas”, espontáneo, producto de una libre interpretación de la partitura histórica.

Edgardo AragonVista de la instalación en el MUAC, agosto 2012

A partir de la pieza de Edgardo Aragón, se puede decir que el futuro  del enfrentamiento entre estas dos comunidades depende de interpretar la partitura histórica desde otro lugar, disolver armónicamente las fronteras y contrapuntear las diferencias ideológicas, para crear una nueva perspectiva eufónica en base a las expectativas comunes.    

Un error común es creer que el arte puede modificar la realidad, antes bien, la aportación del arte, resultado de una complicidad entre música y video,  consiste en resignificar el lugar y las partes del conflicto, para dar origen, para provocar deslindes y emplazar los problemas desde perspectivas enteramente diferentes.

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Fecha de publicación: 10.11.2012